martes, 5 de octubre de 2010

Biografias

Biografias
Andrea cote


Andrea Cote Botero, nació en Barrancabermeja en 1981. Es Licenciada en Español y Literatura de la Universidad de los Andes, de Bogotá. Se ha desempeñado como docente de Literatura. Entre 1999 y 2001 dirigió el Festival Internacional de Poesía de Barrancabermeja. Ganó el Concurso Nacional de Poesía Universitaria, convocado por la Universidad Externado de Colombia en el año 2002. Es colaboradora del Festival Internacional de Poesía de Medellín. Sus poemas han sido publicados en periódicos y revistas de Colombia, México y Nicaragua.

Es la autora del libro Puerto calcinado (2003), publicado por la Editorial de la Universidad Externado de Colombia en la colección Un libro por un centavo que circula con la revista El Malpensante. Poemas de Puerto Calcinado han sido traducidos al inglés, italiano, macedonio, alemán, francés y árabe y han sido incluidos en varias antologías de poesía. En palabras del poeta Juan Manuel Roca, Puerto Calcinado“revela un impulso por no escamotear ni la tragedia, ni el olvido, en los que se envuelve nuestro drama individual y colectivo”. Según lo señala la poeta colombiana Piedad Bonnett: Andrea Cote es hoy por hoy una de las voces jóvenes más interesantes de nuestra poesía. La suya recrea, en un lenguaje ambiguo, pleno de significados, un mundo muy propio, de tendencia intimista, poblado de elementos recurrentes que señalan la urgencia de sus fantasmas, la necesidad de transformar la experiencia en palabra.

Otros libros publicados son: Blanca Varela y la escritura de la soledad (2004) y Una fotógrafa al desnudo. Biografía de Tina Modotti (2005). En el año 2005, recibió el Premio Mundial de poesía joven “Puentes de Struga”, otorgado por la Unesco y el Festival de Poesía de Macedonia. En 2007, su poemario inédito A las cosas que odié, recibe Mención en el Premio Internacional Rubén Darío otorgado por el P.E.N. Club de España a la joven poesía latinoamericana. Andrea Cote Botero ha sido traducida, entre otras lenguas, al inglés, francés e italiano.



Poemas



La merienda



También acuérdate María
de las cuatro de la tarde
en nuestro puerto calcinado.
Nuestro puerto
que era más bien una hoguera encallada
o un yermo
o un relámpago.



Acuérdate del suelo encendido,
de nosotros rascando el lomo de la tierra
como para desenterrar el verde prado.

El solar en donde repartían la merienda,
nuestro plato rebosante de cebollas
que para nosotros salaba mi madre,
que para nosotros pescaba mi padre.



Pero a pesar de todo,
tu lo sabes,
habríamos querido convidar a Dios
para que presidiera nuestra mesa,
a Dios pero sin verbo
sin prodigio
y sólo para que tú supieras,
María,
que Dios está en todas partes
y también en tu plato de cebollas,
aunque te haga llorar.



Pero sobre todo, María,
acuérdate de mí y de la herida,
de antes de que pastaran mis manos
en el trigal de las cebollas
para hacer de nuestro pan
el hambre de todos nuestros días
y para que ahora,
que tú ya no te acuerdas
y que la mala semilla alimenta el trigal de lo
desaparecido
yo te descubra, María,
que no es tu culpa
ni es culpa de tu olvido,
que es este el tiempo
y este su quehacer.

Manuel Mejía Vallejo
Escritor y periodista colombiano nacido en Jericó, Antioquia. Estudió en la Universidad Pontificia Bolivariana y en el Instituto de Bellas Artes de Medellín. Colaborador del periódico El Sol y creador del grupo La Tertulia con Gonzalo Restrepo Jaramillo y Jaime Sanín, se exilió durante 9 años (1948-1957) en Venezuela, Guatemala, Honduras y El Salvador, donde ejerció como periodista. Publicó las novelas, La tierra éramos nosotros (1945), Al pie de la ciudad (1958), El día señalado (1964, premio Nadal), Aire de tango (1973), Las muertes ajenas (1979, mención especial del Premio Casa de las Américas), Tarde de verano (1981), Y el mundo sigue andando (1984), La sombra de tu paso (1987), La casa de las dos palmas (1988, premio Rómulo Gallegos) y Los abuelos de cara blanca (1991); de los cuentos, Tiempo de sequía (1957), Cielo cerrado (1963), Cuentos de zona tórrida (1967), Las noches de la vigilia (1975), Otras historias de Balandú (1990), Sombras contra el muro (1993) y La venganza y otros relatos (1995); y de los libros de poesía, Prácticas para el olvido (1977), El viento lo dijo (1981), Memoria del olvido (1990) y Soledumbres (1990). Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional de Colombia, su obra ha contribuido de una manera decisiva a acrecentar el patrimonio literario, tanto de Antioquia, como de Colombia y de Latinoamérica, con sus valiosos aportes como novelista, cuentista, poeta, crítico, ensayista, prologuista, editor, profesor, periodista, conferencista y promotor de certámenes literarios. Murió en El Retiro en 1998. © epdlp

Igor Stravinsky

(Oranienbaum, Rusia, 1882 - Nueva York, 1971) Compositor ruso nacionalizado francés y, posteriormente, estadounidense. Una de las fechas clave que señalan el nacimiento de la llamada música contemporánea es el 29 de mayo de 1913, día en que se estrenó el ballet de Stravinsky La consagración de la primavera. Su armonía politonal, sus ritmos abruptos y dislocados y su agresiva orquestación provocaron en el público uno de los mayores escándalos de la historia del arte de los sonidos.

Autor de otros dos ballets que habían causado sensación, El pájaro de fuego (la obra que lo dio a conocer internacionalmente en 1910) y Petrushka, el citado día de 1913 Stravinsky se confirmó como el jefe de filas de la nueva escuela musical. Sin embargo, él nunca se consideró un revolucionario; de manera similar a Picasso en el campo de las artes plásticas, el compositor se caracterizó siempre por transitar de un estilo a otro con absoluta facilidad, sin perder por ello su propia personalidad. El ruso, el neoclásico y el dodecafónico son, a grandes rasgos, los tres períodos en los que puede dividirse la carrera compositiva de este maestro, uno de los referentes incuestionables de la música del siglo XX.

Alumno de Nikolai Rimski-Korsakov en San Petersburgo, la oportunidad de darse a conocer se la brindó el empresario Sergei Diaghilev, quien le encargó una partitura para ser estrenada por su compañía, los Ballets Rusos, en su temporada parisiense. El resultado fue El pájaro de fuego, obra en la que se advierte una profunda influencia de su maestro en su concepción general, pese a lo cual apunta ya algunos de los rasgos que definirán el estilo posterior de Stravinsky, como su agudo sentido del ritmo y el color instrumental.

Su rápida evolución culminó en la citada Consagración de la primavera y en otra partitura destinada al ballet, Las bodas, instrumentada para la original combinación de cuatro pianos y percusión, con participación vocal. En estas obras el músico llevó al límite la herencia de la escuela nacionalista rusa hasta prácticamente agotarla.

Su estilo experimentó entonces un giro que desconcertó a sus propios seguidores: en lugar de seguir el camino abierto por estas obras, en 1920 dio a conocer un nuevo ballet, Pulcinella, recreación, a primera vista respetuosa, de la música barroca a partir de composiciones de Giovanni Battista Pergolesi.

Comenzaba así la etapa neoclásica, caracterizada por la revisitación de los lenguajes del pasado, con homenajes a sus compositores más admirados, como Bach (Concierto en re), Tchaikovsky (El beso del hada), Haendel (Oedipus rex), Haydn (Sinfonía en do) o Mozart (La carrera del libertino) y obras tan importantes como el Octeto para instrumentos de viento, la Sinfonía de los salmos o el ballet Apollon Musagète.

En ellas Stravinsky abandonó las armonías disonantes y la brillante orquestación de sus anteriores composiciones para adoptar un estilo más severo y objetivo –el neoclasicismo, de hecho, nació como una oposición al arrebatado subjetivismo del Romanticismo y el expresionismo germánicos–, estilo, sin embargo, que no excluía cierto sentido del humor en su aproximación al pasado.

Con la Sinfonía en tres movimientos y la ópera La carrera del libertino concluye esta etapa, tras la cual Stravinsky volvió a sorprender al adoptar el método dodecafónico sistematizado por su colega y rival Arnold Schönberg, aunque eso sí, a la muerte de éste. De nuevo un ballet, Agon, señaló la apertura de este nuevo período, en el que sobresalen títulos como Canticum sacrum, Threni, Monumentum pro Gesualdo y Requiem Canticles, ninguno de los cuales ha obtenido el nivel de aceptación de las obras de las dos épocas precedentes. Fallecido en Estados Unidos, sus restos mortales fueron inhumados en Venecia.


Víctor Raúl Jaramillo

Sonsón, 14 de junio de 1966.

Filósofo de la Universidad de Antioquia, Licenciado en Educación de la Universidad Cooperativa de Colombia y Doctor en Filosofía de la Universidad Pontificia Bolivariana. Ha hecho estudios de pintura y música. Creador de un Consultorio Filosófico. Fundador del grupo de metal-progresivo Reencarnación con el que ha prensado tres demo-tapes: Dioses muertos (1987), Alucinógeno (1990), Planeta azul (1994). El L.P.: Reencarnación (1988). El E.P.: Acompáñame a la tumba (1988). Los C.D’S: Egipto (1996), Visiones terrenales (2000), Reencarnación (2001). Próximo a editar su C.D. Más hombres, menos estatuas, en conmemoración de los 20 años de la banda. Ha publicado los libros de poemas: Tatuajes de viento (1992), Jornada de silencio (1994), Lucifer el hermoso (1997), Bajo el signo de Hermes (1998), Alas para el escorpión (1999), Poemas vivos 1999-2001 (2001). EL libro de filosofía y estética: El vuelo del ancla (1998) y (2002). La tesis doctoral: Terapia dialógica: introducción al consultorio filosófico (2000). La antología impropia: La reunión del solitario (1999) y (2002). Con su Círculo de Estudio sobre Filosofía como Medicina publicó La palabra detonante (2001). Su última publicación es un ensayo: Sufrimiento y vida feliz (2004). Editó una antología musicalizada de sus poemas en cassette (1998). Actualmente tiene en prensa los libros Filosofía como Medicina y Verbum Laetum. Se desempeña como profesor y terapeuta en la ciudad de Medellín.

Tatuajes de viento
(fragmento)
Víctor Raúl Jaramillo


La mujer, luego de humedecer la punta de sus dedos, se persigna. Una genuflexión, tres pasos cortos, una tos suave que se repite mil y una veces antes de perderse en el silencio de los muros. La iglesia vacía, cien bancas, veinte santos, la luz del sol encendiendo las siluetas sacras de los vitrales, filtrándose por las figuras de colores, desvaneciendo las sombras que se pierden entre el humo del incienso. Jesús en treinta poses diferentes, diez poses de María, la mujer y su única pose, como en el primer encuentro cuando la tentación erizó la punta de sus senos con un beso en el cuello: las manos bajaban por sus hombros pequeños y lisos arrancándole la camisa, con los labios le sobaba la espalda desnuda y atravesaba toda su piel con el tartamudeo de lo prohibido. Se detuvo cuando sintió que los senos temblaban más por deseo que por temor, se aferró a la carne de su cintura estrecha apretándola contra su cuerpo. Puso el miembro erecto contra sus nalgas firmes, y comenzó a hurgar por entre los resortes y las telas que cubrían la pureza humedecida. Un ardorcito, dos dedos, tres minutos, un gemido. Tres manos, la pelea, el placer, una campana que se desdobla, dos cuerpos que ruedan, una pureza que llora de deseo y de locura, una cadena que se rompe, que se amplía, que se ríe del deseo y la locura. Un orgasmo. El silencio, la derrota, la incertidumbre. Sube al púlpito, gira su cabeza y, levantando la vista, reconoce la inmensidad de aquel lugar sagrado. Suspira. Se oyen pasos tras ella. Se vuelve. Un nuevo suspiro se le escapa en medio de una sonrisa como para negar el sonido innecesario de las voces. El hombre que sale de la sacristía comprende el gesto y extiende su mano en silencio. La mujer responde con una mirada de soslayo hacia el redentor, y se pierde tras las cortinas con el hombre. La mañana es tibia, apacible.
Paolo Villalba Storti

Comunicador Social y Especialista en Docencia Investigativa Universitaria

de la Fundación Universitaria Luis Amigó.

Candidato a Magister en Estética de la Universidad Nacional.

Docente e investigador de la Facultad de Comunicación Social.

Cursos:

Apreciación Artística

Teoría de la Imagen

Redacción y Ortografía


Perfil:

Nombre: Paolo Villalba Storti

Cargo: docente e investigador de la Facultad de Comunicación Social y Publicidad de la Funlam.

Intereses: Estudios visuales, Artes plásticas, Historia del arte, Teoría de la imagen, Teorías fílmicas.

Michel Onfray
El filósofo Michel Onfray empezó su vida de forma difícil. Nació en un hogar muy pobre, y a los diez años fué abandonado por su madre en un orfanato. A los 28 años sufrió un infarto, y más tarde dos derrames cerebrales. Onfray vive de forma sencilla y alegre. Tiene bloqueada su cuenta, para recibir solo lo que recibiría de jubilación un obrero agrícola. Ve que la vida debe llevarse de manera que pesé más el ser que el tener.

Para Michel Onfray las religiones son únicamente instrumentos de dominación y de alienación. Afirma que los tres monoteísmos profesan el mismo odio a las mujeres, a la sexualidad y que detestan la libertad. Actualmente trabaja en la Universidad de Caen, Francia y es autor de 35 libros, de los cuales "Tratado de ateología" es uno de los más conocidos por el público hispano.

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